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Palabras, solo palabras.

Vació, dolor, acantilado, ansia, cigarro, hielo, bloqueo, negación, pausa, esperanza.

Sexo, rabia, puño, silencio, pulsación, trono, rosa, caja, acción, resquebrajarse.

Muro, carro, yugo, encrucijada, carrera, abrazo, salida, arrecife.

Amante, recodo, suma, repetición , lagrima, posibilidad, neutro, asco.

Radicalidad, lucha, luna, ron, asertividad, saliva, rotura, exclamacion.

Sueño.

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$"%$#~@!!!\

Pues se me ha borrado lo que estaba escribiendo... asi que nada.


Otra vez sera.

Saludos

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Del fuego...

Necesito algo que me haga saltar,
deseo gritar....
quiero cantar a voces hasta quedarme sin voz.

Quiero ver algo estallar en mil trozos,
quiero romper con algo,
necesito dejar de esperar esa chispa.

Necesito coger un mechero
y encender el fuego yo mismo
 calentarme o quemarme en el.

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Va de rabia...

Va de rabia, de odio, de miedo, de asco, de inquietud, de impotencia, de frustración.

Va de pensar y no poder dejar de hacerlo , va de no sentir y seguir sintiendo.

Va de acantilados rocosos bañados por un embravecido mar.

Va de lagrimas que se resisten a salir, ancladas .

Va de frases que nunca se han dicho y que se quedan trabadas en la boca.

Va de sueños, deseos y anhelos, metidos en frascos de cristal, abandonados en un cajón, acumulando polvo.

Va de amar y tener miedo de hacerlo.

Va de querer vivir un instante único y limitarse a escribirlo

Va de ser gilipollas, con todas las letras, nueve.

Va de un repetitivo susurro.

Va de perdida.

Y va de rabia, del color de la sangre, saliendo a borbotones de cientos de heridas.

REINCIDENTES "UN DIA MAS"

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Phrasis Revisited

Resulta complicado cambiar... mucho.. incluso si es para tu propio bien.

Nadie jamas tendrá la certeza sobre algo distinto a la muerte, pese a ello, muchos la buscaran, incluso yo mismo, y ahí quedaremos con nuestra cara de tontos.

El dicho "Lo que no te mata te hace mas fuerte" no me parece acertado, es cierto que te cambia pero creo que fuerte no es la palabra.

Todo puede salir mal, todo, esto es incontestable, da igual el empeño que pongas.

Me resulta inquietante cuanto ha cambiado mi perspectiva sobre ciertas cosas durante el ultimo año.

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Combo de Poesias

**TANTO ESTE COMO EL ANTERIOR POST NO ESTÁN ESCRITOS POR MI, ALGUNAS DE ESTAS POESÍAS ESTÁN SIN TERMINAR, AUN ASÍ HA TENIDO A BIEN CEDÉRMELAS.**

Consonante, consonante, asonante, consonante. En Octosílabos.

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De tu boca viene brisa,

a mi pecho va con prisa,

y tus ojos son dos picas

que me clavas con tu risa.


Veo trozos de amargura,

es de fuego tu armadura,

y tu pelo desenfunda

luz y brillo a tu figura.


Amanezco en un sueño

donde tengo tu cariño,

y me duermo en un infierno

en tu cama soy extraño.


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---------------------------

Dame tu mano,

que postró tu cariño

en cada roce con mi piel.


Linda y delicada,

de árabe talante oscuro,

que adoraba tocar mientras miraba,


y tú me observabas

con esos ojos de colores rotos,

como fragmentos de hermoso cristal brillante


...reflejos en verde y miel,

dulce miel,

que me dejaste robarte

de tus finos labios.


Ahora placer prohibido,

que con tu ausencia anhelo,

y por quien puede recelo.


Ya no verte

no tocarte

no mirarte

¡Ay! no besarte

...no poder quererte

al no tenerte


-------------------------

Olvidar y no saber sentir

-----------------------------

Mucha gente, tanta vida

tantas las palabras, todas mentiras


Hablar, ... para qué

Las palabras no trascienden


Los gestos, tus besos,

una caricia, un silencio


Entre tu boca y la mía

todo ese silencio


Ahí está la verdad

y toda la pureza que no se puede decir


Olvidar y no saber sentir




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Vida

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Una hoja vuela,

una hoja caída.

Una hoja arrastrada por el viento.

Gira y choca contra cualquier obstáculo,

apartándose en su camino.


Perdida y triste, parece que no tiene destino.

El viento la empuja siempre a su capricho.


Solitaria, vacilante,

ya no tiene rama que la agarre.


Avanza en su torpeza

hasta que alguien la detenga.




------------------------

De aquella otra manera

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Tú, que parecías la única mujer que podría ser mi amiga sin tener que enamorarme de tí.

Tú, que estuviste en mi vida más presente que na

die cuando empecé a vivirla de nuevo.

Tú, que no eras nada para mis planes, pero eras todo mi apoyo.

Tú, que eras igual que yo, aunque distinta por tu sexo, igual mentalmente.

Tú, que siempre me abandonas por encontrar u

na falsa felicidad.

Tú, que me terminastes de arrancar mis esencias.

Tú, que pasado el tiempo volviste a perturbarme.

Tú, que sin poder creérmelo, llegaste a lo profundo de un corazón que ya era yermo.

Tú, que por hacer, y yo por estarme tan parado,

me recordaste lo que es sufrir.

Tú, que me devolviste sentimientos que tenía olvidados y me los volviste a quitar.

Sí, inexplicablemente y únicamente tú, me hac

es volver a escribir de aquella otra manera.


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Historia de un primer beso de amor.



Segunda colaboracion en mi blog, muchas gracias por los textos, las fotos las elegi yo

A veces me imagino tu pelo negro, lacio, largo y sedoso pasando entre mis dedos dejándose caer, como el agua de un manantial cae sobre rocas suaves y curvadas como cae tu pelo sobre tu cuello. Lo toco, apoyo mi barbilla en tu hombro para estar

más cerca de él y si tú me abrazas el mundo se detiene en una impecable armonía, todo se me olvida, solamente quiero estar así de por vida.

Ahora bajo la mirada, y en una expresión de gozo, con tu aroma me encuentro, en un irreal sueño me hallo, tú me acaricias, yo me empiezo a hinchar, mi pecho va a estallar, la sangre eleva su ritmo, pero yo no me empiezo a cansar. Me encuentro como un globo a punto de reventar y como una ardiente llamarada se abre paso en mis sentidos ¡unas ganas de besar!. Tu cuello frente a mis labios, mi nariz que acaricia a tu cara, me tiembla todo el cuerpo y te empiezo a besar. No encuentro sabor alguno, pero tu cuello me parece el sabor más dulce que halla probado jamás. Te ríes, dudo, y tú no te quedas satisfecha. Mirada inquieta

nte, agónica aproximación, vacilante te espero y directa a mi lengua vas. Tú y yo en ese momento, no hay nada más. Tu lengua y la mía juntas se prolongan y parece que nuestras mentes en un sólo cuerpo se hallan contenidas. Tu lengua en constante movimiento sobre la mía, tu pecho aplastado junto al mío, nuestros sexos encontrados, mis manos agarrando una cintura que se me hace eterna... pero ésto se

acaba, la lengua empiezo a retirar, los labios como parte final, una frenética sensación de ternura me hace cerrar los labios y como ventosa en tu boca me se

paro ya.

Ya puedo abrir los ojos,

no era un sueño, sigues ahí, a escasos milímetros de mí, puedo ver hasta el último reflejo de tus ojos. Ya puedo pensar, pero mi estado de excitación no me deja hablar. ¿Ahora qué le digo?, no hace falta hablar, yo me abrazo con fuerza a ella, y ella, como a un desamparado niño, me deja reposar y me recoge en sus brazos. Me tengo que ir. No puede ser verdad. La llevaré siempre adentro, y esperaré a que se vuelva a hacer realidad. Pero fatídicamente no es más que un recuerdo ya...


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La historia de Zarko V Viaje al pasado

Zarko permanecía tumbado en la cama mirando el techo de madera que cubría la instancia. La luna alumbraba levemente la instancia librandola de la total oscuridad. Zarko no podia pensar en Aylith y en lo que habia experimentado desde su encuentro en el bosque. Aquellas sensaciones que ya tenia olvidadas le turbaban, no podía decir que le molestasen pero no estaba acostumbrado a ellas, es mas se había esforzado por no sentirlas. Aunque de nada había servido cuando se encontró con Aylith, aquello fue como un puñetazo al estomago que lo dejo sin aire, aun lo tenia sin aire. Se toco la frente y noto en sus dedos la cicatriz de la herida que esta le había provocado al tirarle aquel plato, sonrió para si "ya puedo decir que tengo un recuerdo suyo". Sus pensamientos giraron en torno a la conversación de aquella noche, el deseaba que se quedase, aunque le molestaba que ella supiese perfectamente que ella le gustaba y que no le ofrecía ayuda solo por compasión , cortesía o antigua amistad.

- Vaya un héroe estoy hecho- dijo para si. Lamento haberlo dicho, los recuerdos afloraron en masa. Las imágenes de aquella batalla que libro cuando apenas era un hombre, aquella que le encumbro a héroe del pueblo por su victoria sobre los jefes enemigos, aquella batalla que libro cuando su verdadera batalla, la que le importaba se libraba a pocos kilómetros de distancia. Paso sus dedos esta vez por la cicatriz de la vieja herida y se estremeció al recordar aquel paso instantáneo de la alegría a la tristeza. Recordó cabalgar herido como un demente solo para encontrarla muerta, desangrada  en el lecho, con su pequeña hija en el pecho. Al menos le había quedado la niña pero durante años el dolor había permanecido latente, aun dolía, pero, había vuelto a sentir cosas  que pensaba que nunca sentiría. Se esforzó en salir de aquellos pensamientos y dormir, le costo un rato pero al final logro caer en un pesado sueño.

En las afueras de la ciudad Markus abrazaba a Thomas, que había recibido la orden de dejar el ejercito y volver a su pueblo, a su lado Nuskah le miraba, al final también se decidió a abrazarle. El aun tendría que permanecer un tiempo debido a su veterania.

- Tener cuidado por los caminos, tratar de viajar con mas gente, de confianza a ser posible, y dale recuerdos a tu padre de mi parte Thomas. -dijo Markus con su enorme voz.

-Se las daré amigo se las daré- respondio Thomas.

- Ah y dale esto a mi esposa- Markus le entrego un paquete envuelto y una carta. - no se te ocurra perderlo-.

- Descuida, no se me perderá-

Y tu niña pórtate bien- prosiguió diciendo niña con cierta sorna.

¡No soy una...!- trato de empezar Nuskah.

- Ya ya.. lo que tu digas, marchaos ya y podrías llegar al rió antes de la noche, esta bien tener agua cerca al despertarse - la corto Markus.

- Pero... Thomas, ¡Dile algo!- Protesto Nuskah.

Le voy a decir adiós, vamonos cariño, tiene razón se hace tarde- ambos echaron a andar escuchando a lo lejos la sonora risa de Markus, Thomas sonreía y Nuskah le miro hoscamente.

¿Tu de que te ríes?- le dijo dándole un codazo.

- No, nada niña-  dijo Thomas lanzado una carcajada.


A la mañana siguiente Zarko se levanto nervioso, necesitaba saber la respuesta de Aylith, sus nervios le impidieron desayunar, así que se dedico a cepillar a su caballo, ya algo recuperado de la paliza a la que lo había sometido en su viaje. Cuando considero que la hora era apropiada lo ensillo y se dirigió a averiguar la respuesta. Los nervios crecieron según se acercaba al prostíbulo de Sara, nunca habría imaginado vivir una situación así en un prostíbulo , ese pensamiento lo hizo sonreír. Llevo al caballo al paso, disfrutando de un día claro y soleado, cuando vislumbro la casa, se bajo del caballo y lo dejo pacer trabándole las patas, se acerco caminando a la casa y noto que incluso las piernas le temblaban.

Aylith lo había visto llegar desde la ventana, ella también estaba nerviosa, sabia la respuesta, pero el la ponía nervioso aunque se esforzaría mucho en que no lo notase.

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La chica de blanco...

La de blanco fue una vez la chica del vestido azul, esa vez en la que me mando al cuerno delante de mis amigos. En realidad aquel día se convirtió en "la chica", yo le pongo adjetivos para recordar situaciones pero sinceramente solo pensaba en ella.

La chica de la sonrisa perfecta, la chica de ojos enormes y vivaces, la chica que me daba largas y me hacia ponerme en ridículo con demasiada asiduidad, aun hoy me lo recuerda.

También ha sido la chica que me hacia reír, perder el sueño, devanarme la cabeza pensando como sorprenderla, incluso es la chica que me enseño a planchar o lo intento.

Si de ropa se trata ha sido la chica del vestido azul, la de blanco, la del vestido rojo que todos miraban cuando la lleve a aquella fiesta del trabajo. Por ser ha sido hasta la chica sin ropa... bueno eso mucha veces...,pero eso es otro tema.Una una vez lo fue en publico, bueno en realidad iba casi sin ropa,  se le ocurrió hacer top less cuando eso no era muy normal en este país. Recuerdo que fui a decirle algo y me miro y me dijo !que!, yo obviamente no le dije nada, que también ha sido la chica que me echaba las broncas y me las echaba bastante bien. Aunque siendo justos me las solía merecer.

No solo ha sido la chica, ha sido la mujer, la madre, la abuela, la esposa. Hablando de esposas, me voy a centrar que divago. A mi me gusta recordarla de blanco entrando por la iglesia, aquel dia estaba radiante, toda de blanco y yo no podía dejar de mirarla, incluso llore. La chica que mil veces me dijo no, me dijo una vez si . Eso me convirtió a mi en el chico con suerte de esta historia.

Fue la chica de ayer, es la chica de hoy, y sera la chica de mañana. Ahora la tengo a mi lado tejiendo algo para mi nieto. Si, ya somos algo mayores pero sigue a mi lado. Cuando se entere de que les he escrito esto, se pondrá colorada de vergüenza, luego me echara la bronca y se que en secreto, cuando yo no la vea, sonreirá  como la primera vez que la vi, como cuando me vio en el altar.

Ahora me voy con mi chica, por cierto si alguno piensa que esto es ñoño, cursi o algo similar, recuerden una cosa, ustedes no conocen a mi chica.



El dibujo lo hizo mi nieto... perfecta....

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La Historia de Zarco IV Parte Aylith

Zarko abrió los ojos, su cuerpo estaba sumergido en el agua ya tibia de una bañera, cuando su mente se aclaro y se dio cuenta de que se había dormido se maldijo a si mismo, salio del agua rápidamente y busco una toalla con la que secarse. Grito para llamar a su sirviente y le pidió ropa limpia, mientras este se la traía se contemplo en el espejo, se paso los dedos por la cicatriz de su pecho. Tenia muchas otras pero esa destacaba por su tamaño, le bajaba desde el hombro derecho hasta casi la mitad del estomago, como por su color de un rojo intenso. Luego se miro a los ojos recordando...

Salio de su ensimismamiento cuando el sirviente entro con la ropa, se la puso, se ciño el cinturón y colgó la espada de el. Se echo un ultimo vistazo al espejo y se sonrió. Bajo de la ciudadela hasta las calles de la ciudad, la gente que lo conocía le saludaba, el les hacia gestos con la cabeza o con la mano pero no se detuvo con nadie. No tardo en llegar a las caballerizas y pidió un caballo al mozo, no le apetecía mucho cabalgar tras semanas haciéndolo pero tenia prisa. El mozo le acerco un gran caballo bayo, ensillado, el lo monto y se dirigió a la puerta, los guardias lo miraron y le abrieron la puerta, en cuanto cruzo esta, pico espuelas y salio al galope.

El caballo sudaba y jadeaba cuando se planto ante la puerta del prostíbulo que Sara regentaba en las afueras. Un chico de unos diez años se levanto del tocón de madera donde permanecía sentado y fue a ocuparse del caballo, el bajo y llamo a la puerta. La puerta se abrió pasados unos instantes, el entro en la estancia, alumbrada con velas rojas, le costo algo de tiempo adaptar sus ojos a la penumbra y al humo, sus oídos se llenaron de voces, su olfato, de perfume barato, sudor, cerveza derramada y sexo. Camino hacia la barra en busca de Sara, puso una bolsa sobre el mostrador, Sara lo miro con una picara sonrisa y dejo a su vez una llave. Luego se acerco y le susurro la puerta que el buscaba, luego le beso la mejilla y le guiño un ojo.

Zarko ascendió las escaleras sin prestar atención a todas las miradas que le seguían, por las escaleras se cruzo un pareja, el hombre visiblemente borracho lo miro y trato de decir algo pero la prostituta le tapo la boca mientras lo dejaba pasar. Cuando llego al piso de arriba busco la habitación, era la ultima de la izquierda. Metió la llave en la cerradura y abrió la puerta, cruzo el umbral y se quedo mirando a Aylith.
Esta vestía un ligero vestido blanco de tirantes, llevaba el pero suelto todavía algo mojado, señal de que se había bañado. Estaba sentada ante un plato de comida, un asado, y ante una jarra de cerveza, cuando vio a Zarko entrar lo miro fijamente, espero hasta que este cerro la puerta y se puso en pie.

- !Maldito bastardo!- comenzo ¡No pienso ser tu prostituta!, ¡Ni por un momento pienses que te voy a dejar ponerme la mano encima!- Zarko siguió avanzando hacia ella.
-¡No te acerques!- grito ella lanzandole la jarra de cerveza, el la esquivo por los pelos y dio un paso atrás.
- No Aylith, no...- trato de hablar
- Cállate, me trajiste aquí y me dejaste pensar que me matarían y resulta que es para algo peor, eres una rata.-  ella cogió el plato de comida y se lo lanzo, el plato surco el aire dejando un rastro de huesos y carne hasta llegar a la cabeza de Zarko donde se rompió. Zarko se quedo un momento quieto recuperándose del golpe, se toco la sien y se miro la mano llena de sangre.
- ¡Maldita sea! , musito- avalanzandose sobre Aylith , esta recogió el cuchillo de la mesa.
"Tengo que recordare a Sara que a los prisioneros no se les dejan cuchillos" , pensó Zarko mientras se arrinconaba a Aylith, esta se pego a la pared y cuando Zarko se acerco trato de darle una cuchillada, este detuvo el cuchillo en el aire sujetándole la muñeca.
- !Estate quieta de una vez , Aylith!- le grito.
- ¡No voy a dejar que me toques!- le contesto ella. El le arrebato el cuchillo y lo lanzo por la ventana, rápidamente sujeto su otra mano y la empujo contra la pared.
- No voy a tocarte- le dijo en voz mas baja, el observo los ojos de ella, bajo los ojos hasta los pechos de ella que subían y bajaban, fruto de la agitación. Volvió a subir los ojos y le dijo lentamente.
- Tranquilízate, no voy a tocarte.- Zarko se separo lamentando haber tenido que repetir esas palabras. La dejo allí de pie contra la pared y se sentó en una de las sillas, aparentemente mirando al vació. Luego pareció recordar el corte de la cabeza y se levanto, busco en un armario un paño que rajo y se lo puso en la cabeza y volvió a sentarse. Los minutos pasaron y nadie dijo nada, Aylith acabo sentándose en la cama callada mirando al suelo, mientras el se retiraba el paño de tanto en cuanto para comprobar si su herida sangraba, por fin Zarko abrio la boca.

"Hace muchos años cuando yo era un niño y luego un adolescente solía jugar con todos los muchachos del pueblo, recuerdo que durante un tiempo jugaba mucho en el barrio bajo, mis padres me regañaban cada vez que lo hacia pero a mi me encantaban los juegos que allí practicaban e iba una y otra vez. Recuerdo que jugaba mucho con un mucha alto de pelo castaño, era muy fuerte para su edad y me dio buenas tundas a pesar de saber quien era, eso no le acobardaba y eso me gustaba, me trataba como uno mas. Ese chico Olaf se llamaba, acabo mal, demasiado mal, aun recuerdo suplicarle a mi tío que no lo ahorcasen, pero ya era mayor de edad, mi tío era muy duro con los robos a propiedades de la ciudad y no lo perdono, yo creo que aun tampoco le he perdonado. Supongo que ya sabes quien es Olaf.."

Zarko miro en ese instante a Aylith que le miraba con los ojos muy abiertos, esta asintió despacio.

"Olaf tenia una hermana pequeña, una mocosa que siempre andaba molestándonos, una mocosa de enormes ojos verdes y que siempre se reía a grandes carcajadas, a pesar de que le hacíamos bastante perrerías, para ser justos. Años después, encontré a esa niña en un bosque atacándome para robarme o matarme, por suerte me libre de lo hiciese. Ahora ya sabes de que te conozco , ahora ya sabes porque no te entrego a la justicia."

Zarko miro fijamente a Aylith esta permanecía con la cabeza gacha, sin alzar la cabeza esta le pregunto.

-¿Y que quieres de mi?.- Zarko sopeso sus palabras, tratando de no perder a sus impulsos.
- Puedo hacer que retiren los cargos contra ti, puedo buscarte trabajo y alojamiento, incluso puedo devolverte al bosque si lo prefieres, elige- contesto. Ella lo miro por fin.
-¿Solo eso?- cuando pregunto sus ojos verdes relampaguearon. Zarko la miro sin decir palabra.
-¿Nada mas ?- insistió ella.

El se levanto y miro a la puerta, luego miro a Aylith y se le acerco, la levanto de la cama y se aproximo a su cara. Los labios estaban apunto de tocarse, noto su excitación crecer al tenerla cerca, se alejo un poco para mirarse a los ojos.

- El resto me lo tengo que ganar, no esta en mi mano. - tras decir esto se separo y se dirigió hacia la puerta. - Tratare de venir mañana, sino puedo enviare a alguien, si tienes la respuesta dásela y preparare todo . Adiós Aylth.
- Adiós señorito- señorito era del modo que le llamaban los niños del barrio bajo para burlarse de el. -y gracias. El salio por la puerta y Aylith se quedo volvio a quedar en la cama pensativa



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La Historia de Zarco III Parte El Mensaje.

La noche se echaba cuando Zarko ascendía las escaleras de la ciudadela, antes había dejado al caballo al cuidado de un par de mozos, notando como todas las miradas de la gente se posaban en  el. Cuando llego ante la puerta del salón los guardias se apresuraron a cederle paso. El empujo la pesada puerta y entro en la instancia, todos se giraron hacia el, caballeros y sirvientes, nada mas verlo su Hermano Brunon señor del reino de Agnea se levanto y rugió.

- ¡Llevamos dias esperándote maldito, es la ultima vez que te envió!- la voz resonó en el cuarto.
- El gran señor se digna a volver- susurro Cedric.

Zarko no contesto y tomo asiento en la mesa, como cada noche Brunon se había reunido con sus comandantes, Lothar, jefe de sus ejércitos, Armand, jefe de su guardia personal y Cedric natural de Isetia, otro de los nueve reinos, segundo de los ejércitos del Agnea. Una vez se hubo sentado Zarko cogió una jarra de cerveza y saco un cigarrillo que no tardo en hacer humear. Tras unos instantes clavo sus ojos en los de su hermano y comenzó a hablar.

- Los nueve reinos tendrán paz, el consejo decidió desestimar las peticiones de los dos reinos del sur, los enviados de Artea y Verice no quedaron muy satisfechos pero la votación fue siete a dos, Los enviados del sur han pagado una suma en oro en concepto de indemnización por los daños causados en los reinos por las caravanas de rebeldes. El tío Angus te manda recuerdos y poco mas puedo añadir, la paz continuara.

Brunon se relajo al oír la noticia, Lothar y Armand se miraron pero su aspecto no cambio. Cedric pareció contrariarse.

- Es la tercera vez que dejamos al gran reino del sur irse de rositas ante un ataque de estas características, creo que comenzamos a mostrarnos demasiado débiles, esto puede pasarnos factura. - expuso.

- Los nueve reinos no pueden arriesgarse a una guerra con el sur en estos momentos, por muchos problemas que tenga el reino Asur, con sus diversas facciones, son muy poderosos, aun ganando para nuestra causa a los Asures del este, que todos sabemos que están descontentos con su actual Rey , nos costaría mucha sangre vencerlos y no podemos retirar tropas del oeste, no con la amenaza de Aseth en el oeste.- Intervino Brunon.

Aseth situado a oeste de los nueve reinos, había crecido en las ultimas generaciones, había destruido en sucesivas guerras multitud de pequeños reinos y había acabado con otros dos grandes reinos, Braga y Lorth. El resto de reinos pequeños se unieron, al principio eran once, pero tras un par de rebeliones solo quedaban nueve de ellos, los otros dos habían sido apartados y malvivían desde que perdieron la guerra contra sus antiguos hermano.

- Aun así se podía haber hecho una expedición de castigo contra los rebeldes- prosiguió Cedric.

- Sigue siendo territorio sureño, bajo leyes sureñas Cedric, seria un motivo mas que probable de guerra. - intervino Lothar.

Durante unos instantes el silencio se adueño de la sala, Zarko fumaba y bebía esperando a que su hermano hablase.

- Lothar manda a los novatos a casa, quédate con una leva de veteranos, los tendremos aquí como precaución. Sin embargo mantendremos los turnos de guardia dobles durante un tiempo al menos, díselo a la guardia Armand, en cuanto a ti Zarko quiero hablar contigo a solas, Cedric envía los mensajes que estimes oportunos a nuestros hermanos.

Todos asintieron y se levantaron, tras despedirse salieron a emprender sus tareas.

Brunon miro a su hermano .

- Me alegro de que estés de vuelta, son tiempos difíciles y te necesito aquí a mi lado no perdiendo el tiempo por ahí- comenzó
- Créeme no he perdido el tiempo, hermano - repuso Zarko.
- Ahórrate las estupideces conmigo.- sonrió Brunon.
-Así sera, ¿que piensas de todo esto?- pregunto Zarko.
- No estoy tranquilo, noto algo en el ambiente y no me gusta, creo que habrá problemas. - dijo Brunon en voz mas baja que de costumbre.
- Y tu no te sueles equivocar.... - prosiguió .
- Nunca lo hago, así que necesito que estés atento, ahora puedes irte a la lavar, das asco.-
- Gracias, hermano, tu siempre tan cariñoso-Zarko sonrió y estrecho la mano de su hermano, luego salio de la estancia,mientras que su hermano pedía algo mas de vino y se quedaba cavilando.

Zarko se dirigió a sus aposentos, en su mente se mezclaban la necesidad de un baño, las palabras de su hermano y los ojos de Ailith.

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LA HISTORIA DE ZARKO. CAPITULO II EL MENSAJERO


Zarko detuvo el caballo y miro a lo lejos, la ciudad, su destino, se distinguia en el horizonte. Durante los dos ulitmos dias habia avanzado todo lo rapido que habia podido pero su caballo se encontraba agotado y apenas podia ponerlo a ratos al trote y el viajar dos en la misma montura no resultaba de mucha ayuda. Zarko mantenia delante suya a la chica, con las manos atadas. Esta no habia abierto la boca desde que la habia capturado, cogia la comida que este le ofrecia y le devolvia una mirada de desprecio. Zarko calculo que para aquella noche habrian llegado, la chica hizo el mismo calculo y se revolvio nerviosa en el caballo. Zarko espoleo al caballo que arranco perezosamente y se dirigio a la chica.

  • ¿Nerviosa?- Preguntó, ella se mantuvo en silencio, Zarko contemplo la melena castaña que caia sobre la espalda de su acompañante.
  • ¿Que hiciste para ser una proscrita?- insistio. Ella mantuvo su silencio. Zarko miro esta vez la pequeña porcion de piel que lograba ver entre su pelo y la blusa, una piel clara y suave.
  • Esta bien, como quieras, supongo que al llegar nos enteraremos – dijo Zarko, esta vez la chica replico.
  • Para hacer que me torturen y me maten los carceleros, bien podrias haberme matado tu, ¿o es que no tienes valor para hacerlo?, sucia rata. - su voz destilaba odio.
  • ¿Torturarte y matarte?, si que harias algo grave.
  • Me declararon proscrita porque me cogieron robando varias veces, me azotaron un par de veces y despues me expulsaron de la ciudad y las tierras del señor. ¿Asi mejor? ¿ya estas contento? Prosiguio ella. - !Y me mataran y torturaran por violar la ley de expulsion y por atacar a un caballero de la ciudad, no sera por lo que robe años atrás, pedazo de basura!- alzo la voz y por un momento a Zarko le parecio que trataba de no llorar. Zarko calculo que ella tendria unos diecisiete años, trato de imaginarsela en el poste de castigo recibiendo diez latigazos, nego con la cabeza para si mismo.

Cuando se encontraban a unos cinco kilometros de la ciudad, salieron del estrecho camino por el que circulaban y entraron en el ancho camino principal, aunque unos cientos de metros mas tarde volvieron a dejarlo.

  • ¿Donde vamos? - pregunto ella sin comprender.
  • Ya lo veras- respondio el.

Se metieron en otro pequeño sendero que se adentraba en unas colinas boscosas llamadas las Colinas de la victoria, debido a una gran victoria que se habia logrado alli decenas de años antes. Avanzaron serpenteando por el camino durante casi media hora, luego los arboles dejaron paso a un claro y en este un edificio grande. La chica grito nada mas ver el farol que colgaba de la puerta .

  • ¿Un prostibulo? ¿piensas venderme? , ¡Asquerosa rata! ¿ y tu te haces llamar caballero? -

Zarko no contesto se limito a llevar el caballo hasta las cercanias de la puerta, alli la hizo bajar y descabalgo con ella, luego llamo con fuerza a la puerta. Tras unos instantes un ojo rojizo por el alcohol se asomo a traves de una estrecha mirilla, Zarko no le permitio hablar.

  • Dile a tu jefa que salga o echo toda la casa abajo- dijo con firmeza. La mirilla se cerro con rapidez y tras unos momentos la puerta se abrio. Una mujer madura ataviada con un vestido rojo atraveso la puerta, el vestido hacia juego con su larga cabellera rojiza, en una de sus manos sujetaba un cigarro, en la otra una copa de vino.
    • Oh Zarko, bienvenido- dijo acercandosele para besarlo.
    • Sara, no hay tiempo para Zalamerias, quiero que cuides de esta chica, si le pasa algo, lo pagaras, si alguien la toca, lo matare y tu lo pagaras. ¿Queda claro? - dijo con rapidez

Sara miro de arriba abajo a la chica y observo las ligaduras de sus manos. La chica le devolvio una mirada despectiva.
    • Entiendo y supongo que no querras que se escape ¿verdad? - pregunto ella con una sonrisa.
    • Asi es, si lo hace la encontrare de nuevo pero tu lo pagaras- dijo el devolviendole la sonrisa.

Sara sujeto a la chica mientras Zarko volvia a subirse al caballo, cuando se disponia a irse se giro y dijo dirigiendose a la chica.

- Adios Ailith , en cuanto pueda vendre a hablar contigo- la chica abrio mucho los ojos pero no puedo articular palabra, el mientras tanto espoleo al maltrecho caballo.